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22 nov 2010

Fotografías de Catalunya (y España) antes del 28N y propuesta concreta de voto

Publicat a la web de Solidaritat Catalana per la Independència

(nota previa: este ensayo no pretende ofrecer una visión absoluta de la realidad; la mirada aquí aportada es, como siempre, incompleta, y hasta parcial; sí aspira a ser, en cambio, una mirada sugerente que aporte pistas para leer el hoy y el mañana de forma renovada)

El próximo 28 de noviembre se celebran elecciones al Parlamento de Catalunya. Muy probablemente, como sucede en cada cita electoral, la abstención se moverá entre el 40% y el 60%, una cifra escandalosa que refleja la falta de apetito democrático de nuestra sociedad. No por ser esta cifra muy habitual en la mayoría de países occidentales deja de ser significativa y preocupante. El gran articulista de La Vanguardia Gregorio Morán titula su última "Sabatina Intempestiva" con un desacomplejado pero decepcionante "Por qué no iré a votar", aludiendo, en su opinión, a que "las elecciones son una fiesta que se ha montado la clase política para perpetuarse a sí misma". Los ciudadanos tenemos mucho que decir, y nuestra libertad como tales empieza ejerciendo el voto. Y esto es así a pesar del nivel de incompetencia y desidia de una mayoría de dirigentes políticos, especialmente en los grandes partidos tradicionales. Dejarnos engullir por el ambiente de frustración respecto a las capacidades de la clase política en general es tramposo: dejaríamos de ejercer nuestra parte de responsabilidad en el asunto y nos convertiríamos en un gran sujeto tomado por la indiferencia. Seguramente, la pregunta que deberíamos plantearnos es: ¿cuáles son los retos de la Catalunya de hoy y de mañana? y acto seguido, ¿hay alguien ahí, para recoger el mandato con el cual poder afrontar los retos mencionados?. La respuesta debe ser contundente: el día después de la crisis, que va a superarse, Catalunya tendrá dos retos, ambos de carácter jurídico-constitucional. El primero de ellos asociado a la pregunta de: ¿cómo nos las arreglamos para disponer de una estructura de Estado que defienda nuestros intereses y nos represente en el mundo?; el segundo relacionado con el descrédito de una parte no despreciable de la clase política y el sistema democrático: ¿qué podemos hacer para restaurar la transparencia y dignidad de la democracia a modo de Segunda Transición? Con el planteamiento de estas dos cuestiones no pretendo ignorar los retos actuales de tipo económico y social (paro alarmante y bolsas de pobreza en aumento), pero prefiero poner énfasis en aquellos elementos más estructurales que debemos reformar para estar preparados en el caso de tener que afrontar futuras crisis. No hay que olvidar que los cambios geopolíticos basados en transferencias de poder hacia las economías emergentes de Asia y América Latina, harán que en el futuro, las crisis afecten con mayor virulencia a los países occidentales, y por lo tanto, Catalunya tiene que estar más preparada que nunca, con los mejores instrumentos, para convivir con este entorno.

Respondiendo a las preguntas mediante un reencuadre -posiblemente sugerente- de la foto actual

¿Qué ha sucedido en España, y en Catalunya, en la última década?

Si hay un fenómeno que ha caracterizado a España en esta última década es sin duda un proceso incesante de transferencias internas de poder económico. El centro peninsular, apalancándose en tres puntos de inflexión, ha conseguido erigirse en el gran centro económico del país y de una forma creciente, en un hegemónico centro de decisión. El primer punto de inflexión de esta nueva foto peninsular se dio con el chorreo de dinero provocado por la privatización de una mayoría de entes públicos, como Telefónica o Iberia. La privatización de la empresa pública generó para Madrid el músculo financiero para poder competir de tú a tú con el músculo exportador de las economías catalana, valenciana y vasca. El segundo punto de inflexión se produjo con la nueva conquista de América, que las nuevas empresas de servicios públicos privatizados, llevaron a cabo en países como Argentina y Mexico, y hoy en Brasil. Este guiño a la historia pretendió situar a Madrid, ya con el músculo necesario, en el mapa de las ciudades globales, erigiéndose en la nueva capital puente entre Europa y América Latina. El último punto de inflexión fue la liberalización de las telecomunicaciones y el audiovisual, de manera que la mayoría de las grandes iniciativas en estos sectores decidieron instalar su sede en Madrid, atraídas por el efecto "cluster" (concentración y capacidad instalada) que ya tenía Madrid gracias a la actividad pública en el terreno de las comunicaciones. Todo ello fue sazonado por una política agresiva de infraestructuras, a costa de impulsar el endeudamiento de Madrid hasta límites difícilmente asumibles, y de contar con la complicidad de un Gobierno identificado con la España radial (véase operaciones AVE y T-4). Esta operación ha producido un resultado agobiante: se llama Madrid Distrito Federal. Se trata de un ente independiente (es Madrid el que quiere independizarse de España), situado en el mapa global y alimentado por el mapa provincial de España ("Todas las provincias a menos de dos horas de Madrid", dijo aquel ministro "popular", F.Álvarez Cascos). El Madrid hegemónico se ha construido a costa de deconstruir España. ¿Madrid contra España?. Se han menospreciado las fuentes sostenibles de ingresos (tejido industrial de medianas empresas familiares catalanas, valencianas y vascas en proceso de internacionalización) y se han alentado las fuentes inmediatas de ingresos (boom de la construcción y economía del consumo y el endeudamiento), como panacea que ha beneficiado la redistribución de fuerzas de la Península. Hoy Madrid se ha convertido en una ciudad que es "Too Big To Fail", como los grandes bancos que no pueden dejarse "caer" para no ocasionar males mayores al conjunto de la economía. Fijaros, el hiperendeudamiento gestado por un modelo productivo especulativo nos ha llevado a depender como país del crédito exterior. La deuda pública más la privada del Reino de España alcanza el 275% de su PIB. La marca España sufre, y quien más sufre es la empresa mediana exportadora (catalana, valenciana) que no encuentra quien le financie sus planes de internacionalización.

¿Pero realmente ha sido deconstruida España?

La España de la transición, la de Suárez y Tarradellas, se construyó en base a un gran pacto y una exigencia de compromiso cívico. España dejó de asumir la "lógica de la supervivencia para asumir la lógica de la esperanza" (como dirían los profesores de ESADE Castiñeira y Lozano cuando se refieren al gran legado del historiador y estadista Jaume Vicens i Vives, quien, por cierto, sin llegar a ver la Primera Transición, trabajó para que un día llegara). Sí, España ha sido deconstruida o se encuentra en fase de deconstrucción. Dos grandes pactos han sido traspasados y la visión que los conformó gravemente desdibujada.

En primer lugar, la visión de un país plurinacional, cuyo pacto incorporaba la labor de un Estado que defendiera y promoviera las diferentes realidades culturales de España, entre cuyos activos, naturalmente, la lengua catalana. Hoy, el catalán no es idioma oficial en las instituciones europeas, a pesar de ser una lengua milenaria hablada por unos 10 millones de europeos y con una de las más ricas literaturas entre las lenguas románicas. No lo es porque no es oficial en el Parlamento de España, estado de la Unión Europea. Ni en el Senado, auténtica cámara territorial en los países descentralizados. La única vía para que el catalán sea reconocido con normalidad en las instituciones europeas sería la incorporación de Andorra como estado miembro de la Unión, ya que éste es el único Estado en el que dicha lengua es oficial en todo su territorio. Es decir, la decisión de un país con 30,000 catalanohablantes sería más determinante que la de un país con unos aproximadamente 10 millones de catalanohablantes, que representan aproximadamente un 25% del conjunto de la población. Catalunya no cuenta con un Estado, excepto Andorra, que promueva y defienda su lengua de forma decidida. Este hecho, sin duda, provoca distorsiones en el conjunto del sistema: la comunidad autónoma de Catalunya hiperactúa para proteger los intereses de la cultura y la lengua catalana, hecho que provoca, no sin falta de razón en muchas ocasiones, el desencanto por parte de los ciudadanos catalanes cuya lengua principal es el castellano. La denominada "normalización lingüística" no es más que un intento, que fue necesario en su fase inicial, posiblemente ya desfasado hoy en día, de complementar la falta de voluntad del Estado en asumir la pluralidad lingüística y cultural de España.

En segundo lugar, ha sido desdibujada la visión de un país multipolar económicamente y comprometido y solidario entre distintos territorios. Los ciudadanos españoles y europeos que residen en Catalunya sufren una de las mayores injusticias de tipo fiscal entre los países occidentales. No existe ningún otro caso documentado por expertos universitarios en el que un territorio sufra un déficit fiscal que sea a la vez tan abultado y sostenido en el tiempo. La balanza de pagos fiscal de un territorio refleja la diferencia entre los impuestos que son pagados en ese territorio (por ciudadanos y empresas) y lo que se recibe a cambio por todos los conceptos (incluidas las inversiones en infraestructuras, como aeropuertos, carreteras, centrales energéticas, etc.). Es normal que haya territorios que tengan flujos fiscales negativos, de forma temporal o a veces hasta de forma permanente a lo largo de décadas. Por ejemplo, la propia Catalunya con respecto al conjunto de España. O por ejemplo, Alemania con respecto al conjunto de la Unión Europea. Este flujo negativo suele ser el resultado de un territorio desarrollado económicamente, cuyos ciudadanos aportan un volumen generoso de impuestos para las arcas comunes de un ente administrativo superior, y que sin embargo, y es razonable, no reciben a cambio todo lo que han aportado en su conjunto, para que así, dicho ente central, efectúe una redistribución hacia otros territorios que precisan de inversiones que los sitúen en condiciones y oportunidades de crecimiento similares. Lo que habitualmente se pacta entre territorios son dos limitaciones: la primera de ellas es la cuantía, es decir, que la solidaridad sea razonable, de manera que no por ser solidario vayan a ser extranguladas las fuentes de crecimiento del territorio más rico, o bien no vaya incluso éste a perder posiciones de bienestar en cuanto a la renta neta disponible de la que gozan sus ciudadanos; la segunda de las limitaciones es el tiempo, es decir, que la solidaridad tenga un límite razonable en el tiempo, de manera que el territorio que recibe la redistribución no tenga incentivos perversos para no despertar nunca y de esta forma vivir eternamente subvencionado por otros territorios.

En España no se han respetado ninguno de los dos límites, de manera que Catalunya soporta un déficit fiscal que oscila entre el 8 y el 10% de todo lo que produce, y además, no existe ningún mecanismo que lo limite en el tiempo. En Alemania, por ejemplo, los Länder (como Baviera, Hesse o Baden-Württenberg) tienen limitado su ejercicio de la solidaridad a un 4% de su producto bruto (PIB). Es decir, la constitución federal alemana (lo que en España sería la constitución española, por lo tanto, el Estado), protege a los territorios "regionales" más productivos limitando su solidaridad. Aunque quisieran, no podrían ir más allá. En España, sin embargo, sucede todo lo contrario.

¿Son iguales –valorados de la misma forma- los déficits fiscales de Catalunya y Madrid? ¿Por qué, a pesar de que Madrid figura como la comunidad autónoma "más solidaria", este desequilibrio fiscal afecta en mayor medida a Catalunya que a Madrid? Madrid se ve beneficiada por el efecto "sede". Empresas como Endesa producen una gran parte de su negocio en Catalunya o Andalucía (en este caso, por absorción de las antiguas "Fecsa" y "Sevillana de Electricidad", pero pagan sus impuestos sobre los beneficios en la comunidad autónoma de Madrid, donde se ubica la sede social de la compañía. Por lo tanto, cuando a final de año revisemos las balanzas fiscales entre territorios de España, los impuestos que ha pagado Endesa, aflorarán como impuestos sufragados y aportados a la caja común española por los ciudadanos de Madrid, lo cual, estrictamente, es un apunte contable, es decir, no es del todo real. Quien lo quiera utilizar políticamente, dirá que los ciudadanos de tal o cual sitio, en este caso Madrid, son los más solidarios. Además, hemos convenido que una balanza se compone de una partida y una contrapartida. La partida son los impuestos aportados a la caja común y la contrapartida son los servicios recibidos, incluyendo las infraestructuras. En este caso sucede que la contrapartida también se ve alterada por una cuestión meramente contable. Es decir, si en el primer caso veíamos que los ciudadanos de Madrid han aportado menos de lo que los números nos muestran, en el caso contrario, también diremos que han recibido más de lo que los números nos mostrarán. Hay inversiones que el Estado realiza en Madrid que son catalogadas de interés nacional, de manera que ese "servicio", esa "contrapartida" que ha recibido la comunidad autónoma madrileña, no se imputará contablemente como una contrapartida, un servicio exclusivamente para Madrid, sino que el Estado lo imputará como un servicio para todas las comunidades autónomas españolas, siguiendo un criterio proporcional. Este modelo de imputación también es distorsionador de la realidad, ya que hay infraestructuras de interés nacional, como la T-4 de Barajas, que no benefician equitativamente al conjunto de ciudadanos de España. Probablemente, un ciudadano de Albacete verá la T-4 como una inversión beneficiosa, y por lo tanto, tendrá sentido que sea contabilizada como un mejor servicio para Castilla La Mancha. La misma valoración sería válida para un ciudadano de Valladolid, de Galicia, o de Murcia. ¿Es la T-4 de Barajas un servicio en beneficio de los ciudadanos catalanes? Posiblemente en parte, pero no en la misma medida que para el ciudadano de Albacete, por la sencilla razón que en este caso, el territorio de Catalunya dispone de capacidades y potencialidades económicas de alcance global similares a Madrid, de manera que invertir desproporcionadamente en la T-4, en el fondo, estará limitando las posibilidades de desarrollo de otro territorio de potencial similar. Sin embargo, en las balanzas fiscales, aflorará que los ciudadanos catalanes han recibido una parte de inversión realizada en Barajas. En este cómputo se desprecia igualmente el efecto proximidad, de manera que claramente, e indiscutiblemente, son los ciudadanos de Madrid los que más se benefician de una T-4 o de una infraestructura ferroviaria radial, a pesar de que sean obras de interés nacional. Estamos por tanto ante poderosos apuntes contables que ocultan la recentralización de España.

La ruptura de este pacto, hoy, ahoga económicamente a Catalunya. El déficit fiscal cronificado significa menos infraestructuras para seguir creciendo, y menos servicios sociales y de menor calidad para seguir cohesionando a la sociedad siguiendo los principios de una economía social de mercado europea. De todos los aspectos estructurales por resolver, éste sea posiblemente el de mayor calado, ya que a largo plazo, a 20 o 30 años, podría convertir a Catalunya en un territorio pobre de España, con una economía tremendamente cíclica y dependiente del consumo exterior, fundamentada en el turismo de cruceros, y unos servicios sociales y unas infraestructuras "a la argentina". He evitado forzosamente hablar del País Vasco y Navarra, que son un pseudo-Estado dentro de España, y que gozan de un sistema fiscal de reparto basado en una discriminación positiva hacia sus territorios (el concierto fiscal, un sistema mediante el cual dichos territorios recaudan y gestionan el conjunto de los impuestos y a final de año "le pagan una comisión" al Estado español por algunos servicios “subcontratados”, como la defensa nacional o la representación diplomática exterior).

Por lo tanto, Catalunya no dispone hoy de un Estado que la impulse ni culturalmente ni económicamente, siendo ambos aspectos particularmente graves, por lo que representa el primero en cuanto a hipertrofias identitarias y lo que representa el segundo en cuanto a flirteos con la pobreza social.

¿Hay alguien ahí?

La deconstrucción de España planea sobre estas elecciones en Catalunya. Pero planea como un altísimo nubarrón, visible para unos, menos visible para otros, y con un sol entrecortado que hace instalar dudas sobre si el tiempo es nublado o soleado, o bien si amenaza lluvia. Hay que ser consciente de la deconstrucción de España y la transferencia interna de poderes para leer adecuadamente estas elecciones. Y mantener fría la caja de las emociones y los prejuicios. Catalunya necesita Estado para afrontar los retos de futuro, pero el estado español, el que de forma natural debe representar a los ciudadanos españoles que residen en Catalunya, ha perdido fuerza y autoridad moral. Ha abandonado el mando en favor de Madrid, también del País Vasco y Navarra (a quienes les interesa el Estado español, porque les favorece y perpetúa su privilegio económico) y al Gran Sur (principalmente Andalucía, que sigue siendo la médula espinal de la moralidad española). Como diría Enric Juliana y bien sabe Felipe González, "no toquemos a Andalucía!". Hoy España es más ficción que realidad, sólo dotada de pegamento por las heroicidades de Alonso, Nadal y La Roja (de inspiración catalana). Muy poco fuste para vertebrar un país. Tan vaga ha sido la lectura que se ha hecho desde Madrid acerca de la visión del Estado español, que en territorios como Catalunya siguen siendo casi abominables algunos símbolos españoles, cuando no lo son otros símbolos de entes administrativos superiores, como los símbolos europeos. ¿Cómo debe Catalunya proveerse de Estado para afrontar los retos económicos, sociales y nacionales de futuro? Catalunya precisa disponer de un instrumento que le permita reconocer con naturalidad su propia realidad plurinacional (no olvidemos que Catalunya es plurinacional) y que le permita sentar las bases de un territorio económicamente y socialmente próspero. Y ello debe hacerse con transparencia y dignidad democrática, con calidad humana y espíritu de compromiso con el país y con el futuro (nunca olvidemos a Vicens: "asumir la lógica de la esperanza en lugar de la lógica de la supervivencia"). Decía tambien el gran Vicens Vives hace medio siglo, en "Serra d'Or": "Trobarem el pas i la clariana i ens desfarem de la nit i la boira si ens proposem realitzacions senzilles i concretes. Hem teixit massa astres i els hem posat massa amunt del cel per a les nostres forces i ara no ens podem palpar ni els ossos. Per a sirgar amb nosaltres -no te'n desentenguis pas- el primer que cal és fer-te home i conèixer la teva mà i la teva testa. Ferma't el cor, abomina l'irrealisme i pensa amb lògica nua. Et proposo que dediquis a la comunitat el teu treball de cada dia; que no defugis des d'ara la responsabilitat que tindràs demà quan seràs el capdavanter; que no rebutgis l'esperit de progrés ni menystinguis l'herència dels teus pares. I sobretot, que pensis més en tot allò que hem construït i ens ha fet grans, que no pas en les coses que ens han estat imposades a desgrat, per l'atzar dels temps. Amb l'esperit de rancúnia i de revenja, propi dels esclaus, mai no seràs ningú ni tampoc ho seran els teus. I així tú seràs la terra i la terra serà teva". Hay que memorizar estas palabras. Hoja de ruta para el buen político, para el buen servidor de lo público.

Muy posiblemente, Catalunya será gobernada por Artur Mas (solvente y preparado, aunque muy condicionado por la anchura de su partido, pendiente de demasiados flancos). Hacerlo bien dependerá de si es capaz de sobreponerse a la inercia del partido y a la imponente sombra de su maestro, que no sólo le ha ocultado en ocasiones, sino que hasta a veces él mismo ha sido una prolongación de esa sombra, con actitudes que recuerdan el paternalismo de Jordi Pujol. Sin embargo, teniendo en cuenta el diagnóstico del país, el reencuadre de la foto, es necesario que hagamos visibles también aquellas apuestas que, sin tener posibilidades de gobernar hoy, deberían ser influyentes, para, como dice Vicens, abordar "realitzacions senzilles", recogiendo con lucidez y sin difuminar la realidad, los dos mandatos que nos sugiere la foto: más Estado para afrontar los retos cruciales mencionados -culturales y económicos- (ya sea un Estado articulado por Europa, por España, o por Catalunya) y más democracia y transparencia, honestidad y calidad humana, para liderar dichos retos, con lucidez, dignidad, y mucho relato, ese contenido narrativo que trenza la credibilidad de los liderazgos. Nos faltan relatos para creernos lo que podemos llegar a ser. Formaciones políticas ya incorporadas al Parlament como Ciutadans, u otras en vías de conseguirlo, como Alternativa de Govern, Solidaritat Catalana o Reagrupament, aportan una mirada reformada y en algunos casos ciertamente orientada a los retos mencionados. Es el caso de Solidaritat y de Reagrupament, que abogan por más Estado, en este caso construido desde la propia Catalunya, o Alternativa de Govern, que apuesta por una reforma liberal y radical de las instituciones. Las opciones políticas de una democracia moderna surgirán de la necesidad de abordar relatos concretos, y estarán menos ligadas a posiciones ideológicas inamovibles y previamente condicionadas.

En estas elecciones yo votaré a Joan Laporta. Ha demostrado durante 7 años al frente de una de las instituciones más relevantes de Catalunya sus capacidades (y también sus defectos, claro). Laporta ha conseguido situar al FC Barcelona como el club polideportivo más relevante del mundo, y a la sección de fútbol de dicho club como la más exitosa de la historia, y a la marca “Barça”, como la más reconocida y de mayor valor en el planeta, sólo comparable deportivamente a la de Los Angeles Lakers. La marca “Barça” es hoy un fenómeno estudiado en Esade y en Stanford, entre otras, porque su posicionamiento ha sido tan singular, que sólo hubiese podido ser impulsado por un liderazgo muy auténtico. Joan Laporta, arropado y aconsejado por dos juntas directivas distintas, en dos periodos distintos de su mandato al frente del FC Barcelona, consiguió llevar a cabo una obra de impresionante valor para un club deportivo. Posiblemente algunos pensarán que la política y el deporte están separadas por un abismo, y que por lo tanto semejante empresa (la de influir en la política de un país) es demasiado grande para un ex presidente de un club deportivo. Pero precisamente lo que Catalunya necesita hoy es la influencia de un líder (que lo es) con coraje y determinación (que la tiene) para decir (y hacer) aquello que los nubarrones no nos dejan ver en ocasiones. Laporta aportará matices que no gustarán ni a un lado ni al otro del escenario político, ni al centro, ni a ningún medio de comunicación suficientemente establecido. Esa falta de “political correctness” y un cierto radicalismo impulsado por el corazón es lo que precisamente hace de Laporta un líder incómodo a la vez que sin falta de consenso social hoy en día. Pero Laporta es el único, ojo, el único de todos los candidatos, que logra modificar el relato del país. Un relato de aspiración, de valentía, de coraje, de visión de futuro.

Catalunya será gobernada muy posiblemente por Artur Mas, algunas fuerzas políticas tradicionales se desplomarán porque los electores, como dice una marca de distribución de productos de electrónica, “no son tontos”, y otras fuerzas emergentes podrían iniciar un ciclo electoral que posiblemente se culminará en unos 15 o 20 años, durante el cual aprenderemos a reinventar el relato político y de país. No perder de vista a Laporta, a Nebrera, y a algunos otros, vale la pena. En este viaje hacia un país con más aspiraciones, más democrático, más ejemplar, culturalmente más desarrollado, más tolerante, digno, sincero con sus ciudadanos, económicamente más enfocado, internacionalmente más respetado y conectado, con un soft power inteligente, con buenas alianzas en España, Europa y el mundo, y un hard power basado en valores humanos, participaremos, muy probablemente, si el destino lo quiere, personas que creemos en el servicio público, y que en unos años estaremos en condiciones de influir con mayor capacidad de impacto, y que haremos de este viaje, como el viaje que llevó a Eneas hasta Roma, en algo por lo que valga la pena luchar. “Quan et cridin a guiar”, dice Espriu. Allí estaremos. Ahora, de momento, dignifiquemos el presente, aportando un reencuadre profundo de la realidad que nos permita introducir el relato de la esperanza. Visca Catalunya.

Ivan Bofarull

Membre del club d’opinió Espai Jaume Vicens i Vives

12 nov 2010

Empresas globales, ciudades globales

Publicat a La Vanguardia el dia 21 de desembre de 2010

Una de las múltiples formas con las que podemos medir la capacidad de influencia de una ciudad en el mundo es a través de una radiografía de sus empresas. Concretamente, podríamos formular la pregunta: ¿cuántas empresas de mi ciudad son suficientemente grandes como para ser influyentes mundialmente? Para llegar a una respuesta aproximada podríamos apoyarnos en la información que nos proporcionan dos rankings de reconocido prestigio: el que elabora la revista Fortune sobre las 500 mayores empresas del mundo, y el que elabora The Boston Consulting Group sobre las 100 mayores empresas de países emergentes. De ambos rankings podemos extraer varias conclusiones. En primer lugar, por países, EE.UU sigue siendo el más influyente a escala corporativa, con 135 empresas entre las mayores del mundo, seguido de Japón, con 70 empresas. El fenómeno más relevante es la irrupción de China, con casi 50 empresas, la mayoría de ellas apoyadas e impulsadas por capital estatal, de lo que se deriva la relevancia de su capital política, Beijing, que es la sede de más de la mitad de ellas. Las cinco ciudades con más empresas globales son Tokyo, Beijing, New York, París y Londres, cada una de ellas con más de 15. Más allá de China, son Sao Paulo y Mumbai las ciudades claramente emergentes, con una treintena de multinacionales que hoy son “BCG 100” y que en pocos años serán “Fortune 500”. En el caso de España, Madrid aglutina 9 de las 500 mayores empresas del mundo, mientras que en Barcelona sólo una empresa está en este grupo. Tener impacto hoy, ser influyente en un mundo globalizado, requiere tener grandes empresas y organizaciones. Uno de los retos de Barcelona y Catalunya es que sus empresas, muchas de ellas multinacionales familiares en avanzado proceso de internacionalización, adquieran el tamaño necesario para ser relevantes a escala global. Nuestras multinacionales no suelen ser herencia de antiguos monopolios, ni son empresas de rápido crecimiento propulsadas por capital estatal. Es decir, el tamaño no nos viene dado, sino que hay que construirlo desde la voluntad. Para ello es necesario tener capacidad de colaboración e integración, tolerancia a la diversidad, saber ceder para ganar, mentes abiertas al cambio, almas inquietas, capacidad de pensar en grande y de reinventarse.

8 sept 2010

Catalunya i les economies emergents

Publicat als diaris Avui i El Punt el dia 13 de setembre de 2010

Si durant el segle XX postbèl.lic vàrem dividir el món en dos blocs, a banda i banda del mur de Berlín, sembla ser que el segle XXI no serà encara una planície sense murs ni fronteres ideològiques. El xoc de civilitzacions entre l'Occident cristià i el món islàmic ha dibuixat la primera dècada del segle, però davant la idea d'un món inflamable se'n dibuixa una altra d'un món vibrant i canviant: un món igualment dividit en dos blocs, vinculats a l'emergència o la decadència de les seves societats, les seves economies i la vigència del seu pensament. És a dir, un món de països emergents liderats per la Xina i un altre bloc de països en lenta decadència amb el centre de gravetat a la vella Europa. Hi hauria un tercer bloc format per països com Rússia, que Javier Solana, en la darrera Jornada d'Antics Alumnes d'ESADE, va citar com "una mica emergent, però també una mica declinant". Catalunya, com un dels enclaus més dinàmics de la vella Europa en les últimes tres dècades, podríem etiquetar-la, a l'inrevés que Rússia, com una mica declinant però també, esperançadorament, una mica emergent. Ser encara més emergent en el segle XXI implicarà, sens dubte, per una banda, recuperar els valors més autèntics de l'esperit fundacional de la Comunitat Europea, com el compromís cívic i la responsabilitat, suportats per lideratges forts, com Kohl, González o Pujol. També, per una altra banda, connectar-nos al bloc emergent, acceptant, per exemple, la puixança de les universitats xineses, la supremacia de la Xina com a país inversor, tant financerament com industrialment, així com l'adequació del nostre pensament als reptes del capitalisme d'Estat. En aquest sentit, de la mateixa manera que la presència del Japó a Catalunya els anys 80 va suposar un abans i un després en la història industrial del país, també la presència de la Xina pot suposar un punt d'inflexió. Cal un pla estratègic per posar Catalunya en els mapes globals que es fan a Beijing, presentant al petit país mediterrani com la porta d'entrada al sud d'Europa del seu col.lossal capital industrial. Catalunya, país emergent.

6 ago 2010

Quatre influents falàcies sobre el debat dels toros

El mes d'Agost és extraordinari almenys en un sentit: aguditza el sentit de l'observació, que a la vegada permet una major capacitat de discerniment. Possiblement sigui degut a la distància física que prenem sobre algunes de les problemàtiques rutinàries. Per aquesta raó, m'he permès d'observar algunes idees que a través de la força dels mitjans de comunicació es van convertint en "conventional wisdom", una mena de pensament comú i acceptat, és a dir, un marc a partir del qual es va configurant la nostra acció. Però és sorprenent observar com molts d'aquests marcs i idees de partida són falaces. És a dir (fallax-cis), enganyosos. Un àmbit ple de falàcies és el debat sobre la prohibició de les corrides de toros a Catalunya.

Primera falàcia (dels favorables a la prohibició)

S'argumenta (a favor de la prohibició) que s'infligeix un maltractament indigne a l'animal. Aquesta afirmació és enganyosa, perquè si en realitat aquest fós el punt central de la qüestió, s'hauria d'ampliar el focus a d'altres activitats amb forta intervenció humana en què el maltractament és similar o netament superior. Sense anar més lluny, el Parlament de Catalunya, a proposta de CiU, també promou la protecció del toro embolat i correbous a les Terres de l'Ebre, per motius de tradició cultural. Per tant, sembla ser que el maltractament no és tant rellevant quan es tracta d'una festa arrelada històricament. De fet, aquest és un dels arguments del Partit Popular per protegir a escala nacional espanyola la "fiesta" dels toros, argument durament criticat i "mofat" a Catalunya. Però la protecció dels "bous" utilitza el mateix tipus d'argument. En el video a sota hi ha imatges de tortura als bous en les festes del sud de Catalunya. Possiblement, la diferència entre maltractament i tracte digne siguin uns milers de vots. En el cas de Catalunya, pobre del partit que se li ocorri de prohibir els bous embolats, doncs perdrà una gran part dels vots a les Terres de l'Ebre, fet inassumible en els temps que corren. En canvi, en l'àmbit electoral de Catalunya, la prohibició dels toros no avança excessius costos electorals per cap dels partits que hi estaven majoritàriament d'acord. I el mateix raonament podríem fer amb el Partit Popular a Espanya: intentar protegir els toros li és rendible electoralment. Arribem a la conclusió doncs que més enllà d'una anàlisi exhaustiva sobre la idoneïtat de les festes amb toros o bous a Catalunya, predomina el càlcul electoral.






Segona falàcia (dels contraris a la prohibició)

Entre els contraris a la prohibició, ha predominat clarament la falàcia que diu que aquesta decisió del Parlament "redueix la llibertat dels catalans", o que és un "atemptat a la llibertat". Algú s'ha preguntat si la llibertat és un valor positiu per definició? O bé, com tots els valors, ha d'anar acompanyat d'altres "subvalors" que el dignifiquin? Per exemple, el valor de l'amor pot semblar bo per definició, però un excés d'amor a un mateix pot conduir a un egoïsme cec. La llibertat absoluta d'horaris comercials és bona per definició o bé restringeix una altra llibertat, que és la dels comerciants petits que volen seguir guanyant-se la vida, sense necessitat de competir a vida o mort, amb les grans superfícies? La llibertat en l'ús de les armes de foc en alguns estats d'Estats Units és positiu per definició, ja que ens allibera de l'opressió de l'Estat, o bé resulta que també limita la llibertat d'altres ciutadans que poden sentir-se amenaçats per la llibertat dels altres? La llibertat d'usar el burka en espais públics és bona per sí mateixa o bé és una expressió contrària a la llibertat de les dones? De la mateixa manera, la llibertat a l'hora de programar espectacles taurins, és bona per definició? O bé limita la llibertat d'un conjunt majoritari de la societat que ha anat evolucionant els seus costums i la seva relació amb els animals, i que considera que la festa dels toros, de forta càrrega mitològica i artística, ja no s'adequa a aquests usos i costums actualitzats? Per tant, la pregunta de fons que ens hauríem de fer és: com és que en altres prohibicions no es menciona el valor de la llibertat? Segurament, perquè en pocs altres casos és tant rendible electoralment com en el debat dels toros. Però lingüísticament no és més que una estratègia per desviar el debat del "coso" i posar-lo en el terrent de la política, parlant d'una icona que avui està de moda i que és bandera dels partits conservadors però que s'utilitza superficialment: "la llibertat".

Tercera falàcia (dels favorables a la prohibició)

"És un triomf de la democràcia", "un triomf de la sobirania popular". Aquesta és la falàcia més graciosa de totes. Segurament, trobarem en l'espai públic poques iniciatives que siguin tant altament sensibles socialment en una part de la ciutadania però tant poc rellevants electoralment. Posaré uns exemples: prohibir l'espectacle del futbol seria molt sensible socialment (material inflamable), i al mateix temps molt impactant electoralment. El partit que ho proposés desapareixeria del mapa. En canvi, prohibir els toros a Catalunya, també és material inflamable, com ho seria prohibir el futbol, però en canvi, té poc impacte electoral. Per tant, els que veuen la tramitació de la ILP sobre els toros i el posterior debat i prohibició com un triomf de la democràcia, haurien de ser prudents, perquè caldria analitzar quina seria la reacció del Parlament si es plantejés una ILP sobre un punt que fós més altament rellevant electoralment, com per exemple una ILP per celebrar un referèndum per la independència. Podríem dir que amb aquesta ILP sobre els toros, algú ha volgut represtigiar el treball que es fa al Parlament fent alguna trampa conceptual.

Quarta falàcia (dels detractors de la prohibició)

Aquesta és la última falàcia que analitzarem: "No és un debat sobre els toros, és un debat identitari, sobre la relació Catalunya-Espanya". Aquesta frase és veritat. En el debat sobre la prohibició també hi havia un debat identitari. El que no és veritat, i per això la frase és enganyosa, és que el debat identitari no sigui present en la majoria de debats públics. Per exemple, quan el Banc Central Europeu, amb seu a Frankfurt, realitza una política monetària molt restrictiva i anti-inflacionària, ho fa clarament influenciat pel pes de la identitat alemanya, que des dels anys 30 demonitza qualsevol increment de la inflació, sota la creença de què els conduïria a una situació tant conflictiva com els anys previs a la II Guerra Mundial. Per tant, inclús en un debat tant estrictament econòmic com el debat sobre quins tipus d'interès hem d'aplicar a la zona euro, les diferents identitats nacionals estan en joc i n'hi algunes (l'alemanya) que s'acaben imposant sobre d'altres (la del sud d'Europa). Per tant, és evident que el debat dels toros és ple de components identitàries, però això no invalida el debat ni el resultat del debat, de la mateixa manera que quan un país europeu limita el número de projeccions cinematogràfiques americanes, la seva decisió no queda invalidada per una voluntat de preservar la seva identitat cultural.

..........................

Observant que el debat sobre els toros va ple de falàcies, em pregunto si en aquest debat els polítics i els mitjans de comunicació han donat l'exemple que han de donar tractant a fons cada tema, pensant críticament i il.luminant al conjunt de la població com un referent. Més aviat em temo que aquest debat i la seva posterior polèmica corresponen a successius regats curts, sense una mirada informada, crítica, distant i ben discernida.



29 jul 2010

Lo que debemos exigir a los políticos (y a nosotros mismos)

Joe Keohane es uno de los más reputados periodistas de EE.UU. Escribe principalmente para Boston Globe y The New York Times (como sabéis, mi diario preferido). Recientemente escribió un fabuloso reportaje sobre una de las principales amenazas de la democracia: la manipulación de la información. El reportaje, basado en un informe elaborado por investigadores de la Michigan University, explica como las personas nos dejamos influir por nuestras ideas preconcebidas, y hasta qué punto somos inflexibles para no permitir que nuevos datos determinantes modifiquen nuestra posición inicial. Nos cuesta admitir que estábamos equivocados y ponemos en marcha todos los mecanismos de defensa necesarios para proteger nuestras ideas preconcebidas, temerosos de los costes de identidad que conllevaría cualquier cambio. El informe también pone énfasis en como elegimos hechos y datos que confirmen nuestras creencias, y no al revés. Es decir, confirma que partimos de posiciones preestablecidas. Y algo muy revelador, aquellas personas que se muestran más seguras y confiadas sobre sus posturas acerca de un tema de debate, son también las que menos informadas están. Naturalmente, estas conclusiones científicas representan algunas amenazas sobre como funciona la democracia. Rescata la idea de que los grandes partidos políticos deben asegurarse el voto de sus "fans", antes que tratar de convencer a los votantes de otro partido. Por lo tanto, este sistema crea modelos clientelares y posturas inamovibles y radicalizadas, con actitudes que son incapaces de aceptar los matices y modificar opiniones. Es también un caldo de cultivo para las demagogias, ya que normalmente las personas que se sienten inseguras (por ejemplo, en un entorno económico incierto, o en un momento de redefinición de una identidad nacional), son las más susceptibles a apegarse a creencias sencillas con ideas inamovibles ("los inmigrantes son malos", que es un "statement" que sería válido para combatir las dos incertidumbres mencionadas como ejemplo). Hace pocas semanas, en New York, mi pareja y yo compartimos un café con Chris Lowney, ex jesuita y ex banquero de inversión (JP Morgan), hoy emprendedor social y escritor. La teoría de Chris Lowney es que la actual crisis no ha sido una crisis financiera, sino una crisis en los modelos de toma de decisiones, centrados sólo en los objetivos e incapaces de cuestionar los procedimientos, olvidando la dimensión humana y de responsabilidad que toda decisión debe incorporar. La intuición de Chris Lowney es clara: nos comportamos como borregos, tanto a nivel cotidiano como empresarialmente, o en la política, y por lo tanto, los directivos, o los políticos, tienden a reproducir lo que han visto que funciona, sin activar los mecanismos de filtro para evaluar bajo un prisma más amplio qué es lo que estamos haciendo exactamente y hacia dónde vamos. Una vez más, parece como si el pensamiento crítico tuviese costes disuasorios y que la superficialidad fuese la "marca blanca" de nuestros tiempos. Ante estas consideraciones, se me ocurren varias peticiones a los políticos, en un momento de debates apasionados que desafortunadamente no lograrán modificar las posiciones iniciales. En primer lugar, apelar a su responsabilidad, ni más ni menos de la que tienen. Son representantes de los intereses del conjunto de la población. Como tales, les pido que busquen los territorios de consenso, para dibujar una sociedad que avanza con la solidez de la mayoría. Gobernar dando golpes de timón hacia una minoría o hacia otra es hipersegmentar la política, convirtiendo el Parlamento en un twitter presencial. En segundo lugar, incidir en la profundidad de las cuestiones que se plantean. La superficialidad se da por sentada. "No hay tiempo" para profundizar. Pero su mandato es precisamente el de des-banalizar aquello que es rápidamente etiquetado de una forma u otra en el bar de la esquina. La respuesta del Tribunal Constitucional respecto al concepto de nación catalana o la posición del Parlament de Catalunya respecto a los toros, son ejemplos de hiperbanalización de aquello que requiere miradas más profundas. En tercer lugar, comprender su misión, por encima de los intereses personales o partidistas. Hay una misión que todos los políticos deberían compartir, que es la de mejorar el mundo, trabajando para una sociedad más humana y más justa. El político que trabaja sin misión o que confunde a ésta con sus intereses partidistas (tácticos), se convierte en un competidor por el poder y supedita su pensamiento propio y único a sus instintos y su egoísmo. Como dice Salvador Espriu en mi poema preferido (el #24 de la Pell de Brau), lo que un político debe superar o trascender, por este orden, es: "l'or" (el dinero vía corruptela), "la son" (la pereza de tratar temas peliagudos), "el nom" (el exceso de protagonismo), "la inflor buida dels mots" (las palabras vacías), y "la vergonya del ventre i dels honors" (el festejo abusivo). En definitiva, debemos exigir a los políticos que actúen con responsabilidad, con consciencia de su misión, con pensamiento crítico y profundidad, y todo ello, con una gran dosis de calidad humana. El político no es un Superman, y por lo tanto, sus errores forman parte también de su aprendizaje, pero sus actuaciones deben desprender destellos que vayan en la dirección apuntada. No en vano, el político, como servidor del espacio público, a través de estos destellos, debe procurar dar ejemplo. Hoy, carecemos de estos destellos, que volverán, pero sólo cuando cada uno de nosotros, a su manera, trate también de dar ejemplo en el día a día.

4 jul 2010

Tot un camí per recórrer

Després d'un viatge professional a Washington i New York, acompanyat per la inspiració emocional i intel.lectual de la meva parella, torno a Barcelona mentre es gestava la sentència de l'Estatut i la resposta "ying-yang" del president Montilla. Certament, fa uns anys un tenia la sensació de pujar al món de les estrelles en visitar els Estats Units, però des de fa un temps tinc la impressió que succeeix el contrari. És quan arribo a Barcelona que torno a les estrelles. És quan arribo a Catalunya o a Espanya que torno a un món en què discutim coses estranyes, desconnectats de la resta de l'univers, on la política va cap enrera, en un alarmant procés gremialitzant, en comptes d'avançar cap a l'excel.lència, on les normes fonamentals no es compleixen, on no es cerquen els consensos socials, sinó l'enfrontament, on la política del microsegment (petites minories socials en forma de clients a qui cal satisfer deixant-los conduir el timó) és la que fixa el debat públic. Un país o països en què es governa a cop d'estómac enlloc del cor, o a cop de relat quixotesc enlloc de la raó. És aquest l'indret al qual torno i que em dol. És allà on no "s'aparta ni l'or -els diners- ni la son -la mandra-" com deia Espriu a la La Pell de Brau. Ans al contrari, és la nostra societat la que més ha sacralitzat l'or, mitjançant l'especulació financera, i la son, mitjançant el treball fàcil en un país "bananer", afavorit pel sol i el turisme de "sangría". És aquesta pell de brau estesa per sota dels Pirineus on un país petit i un altre país encara més petit parlen de les seves llengües, les seves lleis, els seus diners, els seus jutges, els seus ferrocarrils. I ara és el moment, quan el diàleg s'ha fracturat, mitjançant la força coercitiva del país menys petit de tots els de la pell de brau, ara és efectivament, el moment de treballar i construir. No pas de seguir queixant-se. Trist em sento quan llegeixo a La Vanguardia com Artur Mas, líder de l'oposició del país més petit, i probablement futur President, escriu un article institucional on cinc paràgrafs i mig d'un total de sis són un repàs de greuges del que en Mas anomena "el mirall que ens han trencat". Ara és en canvi el moment de canalitzar aquesta energia cap a una força transformadora, impulsada per un conjunt de lideratges en positiu. Amb el realisme basat en el coneixement del punt de partença, de les relacions emocionals esquinçades, però amb la visió i l'ambició d'un gran camí per recórrer. Sense l'assumpció d'aquesta responsabilitat no serà possible, en cap cas, evitar el progressiu deteriorament de Catalunya, el país més petit. Un deteriorament que vindrà tant des de la superfície (les infrastructures, els diners, el capital tecnològic) com des del nervi central, l'esperit, l'ànima (el capital social, ètic, espiritual). Catalunya tindrà un paper destacat si, com deia Pla, a part de la "bona fe", també fem servir "l'astúcia". L'astúcia d'avui passa per liderar en positiu i redefinir la geometria de les relacions. Liderar en positiu vol dir incorporar en cadascú de nosaltres la llavor obamaníaca del "sí, podem", incorporant en el seu ADN els valors que han estat la nostra marca i que consensuadament decidim que ens serviran per al futur (el treball, l'empreneduria, la creativitat, la responsabilitat i l'honestedat en la gestió). Redefinir la geometria de les relacions vol dir contemplar el món en tota la seva dimensió. Un món en el que Espanya també és un país petit, i en el que alguns dels instruments per anclar la capital de Catalunya a la resta del món són a les nostres mans. És bo reflexionar sobre si seria més útil comptar amb el suport d'un Estat propi per assolir aquests objectius. Probablement ho seria, però tampoc ni ho assolirem ni ho sabrem prou bé sinó tornem a l'essència del camí, que és despertar la llavor del lideratge positiu i redefinir el marc de relacions de Catalunya al món. Per aquest "tornem a començar", indubtablement, calen nous líders, i és el moment de confiar en noves generacions, més conscients tant del món en la seva magnitud com també lliures de les rancúnies partidistes i les llavors histèriques i depriments del passat. Per això, la manifestació del dia 10 no resoldrà massa coses. No ho pot fer perquè probablement no parteix del convenciment i la responsabilitat en l'acció, sinó de la reacció. Segurament preferim la nació com a estructura abstracta abans que com a llavor dins l'esperit de cadascú. Perquè la nació cal proposar-la, impulsar-la i redefinir-la en les accions del dia a dia. Per això unes noves eleccions tampoc resoldran massa. Llevat que cadascú no faci un exercici de co-responsabilitat sobre el país que volem fer. El futur depèn només de cadascun dels ciutadans catalans i participar-hi amb compromís és també la responsabilitat de cadascú. La crisi que hem tingut i que tindrem és la que hem volgut tenir. I el país que tenim és també el que hem volgut tenir, i és el país al que les elits han donat suport i han encoratjat. Noves opcions polítiques com la probable aposta de Joan Laporta per ocupar l'espai sobiranista tindran un impacte segurament força limitat. Però sí que obriran noves mirades i podrien representar "moments de lideratge", espurnes transitòries de lucidesa. No cal tampoc que enderroquem tot el que hem construït, sinó que hem de transformar-ho amb l'exemple. En aquest sentit, per acabar, voldria mencionar tres iniciatives que m'han cridat molt l'atenció en els darrers anys. En un primer lloc, el programa Vicens Vives de lideratge i compromís, que imparteix ESADE i que forma cada any a 30 futurs líders compromesos amb la seva actuació al món, en fomenta la seva qualitat humana i la seva connexió amb el territori, així com desperta els seus valors fonamentals. I en segon lloc, dues iniciatives per part del món empresarial: Femcat i el Cercle Català de Negocis. La primera, fundació privada de directius i empresaris catalans amb voluntat de situar a Catalunya al món. I la segona, xarxa també de directius i empresaris que volen un Estat propi per poder garantir la competitivitat de Catalunya en el futur. Totes elles són iniciatives compromeses amb idees ben clares, pensades en positiu, i també amb visió, amb una certa grandesa. Són exemples, de diferent orientació sociològica, ideològica i de propòsit, però totes elles exemples del capital humà, social i ètic que una nació necessita.

9 may 2010

La desconexión

Termino de leer el fabuloso libro de Zygmunt Bauman, "Tiempos líquidos", y quedo maravillado por algunas de las frases que nos deja. Sin ir más lejos, el libro empieza con una introducción titulada "Con coraje hacia el foco de las incertidumbres". Me doy cuenta de la precisión de sus palabras: coraje, foco, incertidumbre. Vivimos en una sociedad con sobredosis de incertidumbre, derroche de energía sin un foco claro, y preocupante falta de coraje para emprender las acciones que se demandan. Observo a mi alrededor para encontrar la calma necesaria, y efectivamente siento mi propia presencia y la de mi pareja en una burbuja, ya que no alcanzo a comprender demasiado más allá de lo puramente próximo: nuestra mesa, cama, el PC, los libros de la biblioteca, el colmado casero y la sugerente terraza cuyo ambiente es amenizado por el susurro de los pájaros al atardecer. Trato de extraerme de esta inmediatez. Veamos con qué resultado. Pienso en un país no muy lejano cosido con piel y sangre de toro, en el que mi ciudadanía encuentra acomodo jurídico. Pienso en ese país, y recuerdo la imagen de su Presidente y su Jefe de la oposición, que hablan, pero no conversan, se saludan y sonríen, pero no sienten, gastan el tiempo, pero no lo invierten. Hacen pero no se comprometen, de forma que se intuye que podrán deshacer a su antojo cuando les convenga. Esa falta de entendimiento, de coraje, de búsqueda del consenso, me genera desasosiego. Pienso todavía en ese país, el de la piel de toro, esta vez en su sangre, en esa sangre que desgarró sus esperanzas ilustradoras hace setenta años. Pienso en un juez que trató de dignificar la memoria y el recuerdo. Más que eso, quiso restablecer y quizás rememorar. Y al pensar recuerdo como una célula neofascista logró dar un vuelco a la justicia, enarbolar la bandera del olvido e inyectar líquido hipnotizante a una mayoría silenciosa de ese país antes desgarrado y ahora democrático. Ese país que quizás fue predemocrático y despues postdemocrático, pero que se saltó, nunca mejor dicho, "a la torera", la simple y llana democracia. Y sigo pensando, ahora en los bordes de la piel de toro. En los bordes que están "a tocar" de Europa, los bordes que miran al norte y al mar. Bordes que miran mar adentro, o miran allende Pirineos. Bordes dinámicos, cambiantes, poco dados al histrionismo, pero que siguen estirando toda la piel. Que la siguen estirando hacia Europa. Pienso en ese rincón de piel y recuerdo cómo pierde brillo, sin rumbo ni ley. Sin ley por la falta de coraje de unos miembros de un tribunal que quieren pasar a la no-historia. Nunca pasarían a la historia porque ni la embellecen ni la dramatizan, sino que la someten al paréntesis. Por su incompetencia, su insolidaridad, su desprecio hacia las leyes refrendedas por la ciudadanía y por dos parlamentos. Y sigo pensando y además sintiendo las pulsiones centrípetas del sistema sanguíneo de la que otrora fuera nuestra piel. Un sistema que corre el riesgo de ahogarse al haber obturado el desarrollo del corredor mediterráneo, ese ancho pasillo que airea toda la piel, que le da brillo y vigor. Y así llego a un punto en el que despierto del desasosiego, porque he logrado desconectar. Tal y como lo haría y lo hace una compañía eléctrica que fue monopolio y que como empresa privada sigue abusando, o como lo haría una línea aérea que fue monopolio y que como empresa privada decidió desconectarse de una parte del país, o tal y como lo haría una parte de la prensa y la intelectualidad que decidió desconectar de la pluralidad cultural. Y que decidió recorrer como recorre hoy el peligroso limbo de la postdemocracia, aznariana en contenido, dulce en la forma. He logrado desconectar porque ya no me rebelo ante esa pulsión centrípeta, ni ante los diferentes déficits democráticos de tal o cual país. La desconexión es mucho más. Es tambien conexión con una nueva realidad, en la que el mundo ofrece infinitas posibilidades y nuevas conexiones. En las que una parte de la piel puede navegar por su cuenta y conectarse a otras, dependiendo de su propia voluntad y coraje. La desconexión es más profunda que la rebeldía, que el enfado, que la rabia. Siento que millones de catalanes hemos desconectado de una realidad, quizás hoy ya ex-realidad, aquella que abrazó Espriu y que Aznar quiso refundar y engrandecer con tanto empeño como ridículo, y que Zapatero quiso armonizar, aunque ambos presos de la utopía. Quizás seamos presos de otra utopía, pero al menos sentimos que es nuestra propia piel.

6 abr 2010

Catalunya Marca Global (III)





Fa unes setmanes, FDI Magazine i Financial Times varen publicar l'informe "European Cities & Regions of the Future", en el qual, Barcelona obtenia la 5a posició en el ranking de ciutats, i Catalunya la 8a posició en el ranking de grans regions. Tant Barcelona com Catalunya eren les primeres d'Espanya, per davant de Madrid-ciutat i Madrid-regió. Com no podria ser d'una altra manera, els rankings de ciutats i regions són liderats per Londres-ciutat i Londres-regió i en segon lloc Paris-ciutat i Paris-regió. El ranking analitza 50 variables estructurades al voltant de quatre grans categories: qualitat de vida, infrastructures, facilitat per negocis, i finalment, capacitat d'atracció d'inversions. Barcelona encapçalaria el ranking de ciutats del sud d'Europa i també el de ciutats que no són capitals d'un Estat. De la mateixa manera, Catalunya no és comparable quantitativament a altres regions que són pràcticament ciutats-regió, com Madrid, Ile de France, South East (Londres), Hamburg, Brussel.les, Greater Dublin o Greater Stockholm. Catalunya se situa per davant de regions de similar estructura i distribució geogràfica com la Lombardia, Baden-Württemberg o el Nord d'Holanda. L'estudi de Financial Times i FDI ens envia un doble missatge: 1) tot i el procés de reconversió industrial i el coll d'ampolla de les infrastructures a l'última dècada, el valor de mercat del país és encara elevat en relació al conjunt de regions europees i 2) tenim dues marques "top ten" a Europa, les quals, per ser una marca global, només poden coexistir i retroalimentar-se. Barcelona és la palanca principal de la marca global de Catalunya, però al mateix temps, Catalunya, i el Mediterrani, donen autenticitat a la marca Barcelona.

13 mar 2010

Catalunya Marca Global (II)



Article d'Ivan Bofarull publicat al diari Avui en paper el 21 de març de 2010

Fa uns dies comentàvem en aquesta secció que per construir una marca global hem de ser capaços de fer comprensibles i universals aquells valors que són irrenunciables en la nostra identitat, i possiblement únics i irrepetibles. Primera proposta: Catalunya, país de creació de xarxes i aliances per la creativitat. En això podem ser els millors del món. Fa uns dies es va conèixer la decisió de l’European Institute of Technology de fer de Barcelona un dels nodes en l’àrea de la recerca en sostenibilitat, amb la participació de la UPC i ESADE. Un projecte referent al món, en el que un dels eixos clau és la capacitat de treballar en xarxa. Ja fa un temps que Ferran Adrià, el cardiòleg Valentí Fuster, el Clínic, Caixa Manresa i la Generalitat van impulsar la Fundació Alícia, per la recerca en la millora dels hàbits alimentaris i la salut. Un referent global. També és un exemple de creativitat transversal la Fundació Creafutur, impulsada per ESADE i la Generalitat per tal de fer estudis sobre les tendències de futur en el consum. El Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona és sens dubte un dels exemples del treball en xarxa i transversal per tal de fer avançar la recerca, amb la participació de diverses institucions, des de l’Hospital del Mar fins la fundació Alzheimer Internacional. No cal dir que l’esforç de gran finura estratégica que està realitzant Ferran Soriano a Spanair, amb el suport de Femcat i altres institucions és també un clar exemple de voler construir un node aeri en la capital de Catalunya mitjançant la creació de xarxes. Ara bé, cal emfatitzar que les xarxes només funcionen amb lideratges distribuïts i un model multipolar, però amb compromisos i valors compartits i una visió convincent. Al segle XIX vam ser revolucionaris en teixir fils, ara hem de ser-ho teixint neurones i voluntats.

1 mar 2010

Catalunya Marca Global (I)





Article d'Ivan Bofarull publicat al diari Avui, divendres 12 de març, 2010

Fa unes tres dècades, l’empresa catalana va emprendre un discret procés d’internacionalització, però el gran repte d’avui ja és un altre: com construir la marca global de Catalunya, de les seves empreses, de la seva societat. Hi ha ciutats, regions i països de tot el món que amb el pas del temps han aconseguit construir una marca global com a relat simbòlic que té impacte en successives generacions. Durant els anys 60, Alemanya i Japó foren capaces de construir dues marques globals associades a la industriositat, la producció de bona qualitat i la fiabilitat, que avui encara perduren. California va construïr des dels anys 80 una marca global associada a la qualitat de vida i l'empreneduria, mentre que en la darrera década, Londres va reinventar la seva marca tornant a situar-se com un dels campions de la diversitat. Les institucions també reinventen la seva marca, com ho va fer el Barça en els últims anys. El gran llegat de la presidència de Laporta i el seu equip ha estat fer explicable globalment el sentit de la marca Barça (el relat del “més que un club”), que fins ara tenia un valor local, de connotacions polítiques i socials clarament vinculades a la historia d’Espanya. El Barça ha reexplicat el “més que un club”, que avui, tant per als nens de l’Àfrica o de Suècia, vol dir “practicar el futbol més espectacular del món i ser un club solidari”. Fer l’esforç d’explicar globalment el valor de la teva marca és un exercici de gran rellevància estratégica, doncs només pots sustentar aquesta explicació en allò que creus que és únic i irrepetible (per exemple, en el cas del Barça, el futbol virtuós de l’estil de “la Masia”). No tinc cap dubte que a Catalunya tenim les palanques necessàries per construïr una marca global de prestigi
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22 feb 2010

Catalunya serà BRIC o serà ignasiana




En els darrers mesos sentim a parlar freqüentment dels països BRIC (Brasil, Rússia, Índia, Xina). Aquest acrònim fou impulsat l’any 2003 per Jim O’Neill, analista de Goldman Sachs, per tal de destacar una realitat emergent que en el seu conjunt dominarà l’economia mundial cap al 2050. Més recentment, l’any 2008, tres consultors de The Boston Consulting Group van editar el llibre “Globality”, en el que introduïen el concepte de les empreses “Global Challenger”, és a dir, les noves empreses multinacionals amb seu als països emergents, principalment països BRIC. Sirkin, Hemerling i Bhattacharya es dedicaven a analitzar quines característiques d’aquestes empreses les feien especialment competitives a escala global, de forma que previsiblement arribarien a ser protagonistes del mapa empresarial en els propers anys. Contràriament al tòpic, es descartava d’entrada els costos baixos de la mà d’obra com un factor competitiu essencial per aquestes empreses, i sí en canvi, es mencionava: 1) la fam d’aquestes empreses pel risc, 2) la seva capacitat d’innovar des de la ingenuïtat, sense condicionaments previs, 3) la rapidesa en la presa de decisions, 4) la capacitat de formar aliances internacionals i 5) la presencia d’equips directius vertaderament multiculturals. Ja fa cinc segles, Ignasi de Loiola, va impulsar un estil de lideratge no només basat en l’autoconeixement i l’amor per als demés (aspectes centrals), sinó també en el magis, l’esperit de superació, i en la capacitat d’adaptar-se a nous entorns multiculturals, com van haver de fer els jesuïtes del segle XVI. Chris Lowney, en el seu llibre “Heroic Leadership” sobre l’estil de lideratge jesuític, parla literalment de la “innovació des de la ingenuïtat”. Segons Lowney, ingenuïtat vol dir “no tenir por del desconegut, no tenir aversió al risc i no adherir-se a l’estatus i les possessions, als prejudicis”. Se m’acut que en el futur pròxim, si volem un país competitiu globalment, Catalunya serà BRIC o serà ignasiana, o no serà.



Catalonia Business School





Com cada any, Financial Times publica l'última setmana de gener el seu rànquing anual dels millors programes MBA del món. Aquest fet capta l'atenció de les escoles de negocis, dels candidats que ara s'estan preparant per sol·licitar una plaça en un MBA i també de les empreses que recluten graduats recents. En l'edició d'enguany, dos dels programes que s'ofereixen a Barcelona, els MBA d'IESE i Esade, han tornat a aparèixer entre els 20 millors del món. Concretament, les dues escoles destaquen per la progressió professional i la capacitat de mobilitat internacional dels seus exalumnes, aspectes en què el Financial Times situa tant a Esade com a IESE d'entre les 10 millors del món. Els antics alumnes dels MBA d'Esade, l'IESE, EADA, EAE o la UPF contribueixen a projectar al món la marca Barcelona i, per extensió, també la marca Catalunya. Fer país en el segle XXI és la suma d'una idea "macro", construir una marca global de prestigi, i una idea "micro", fabricar petits grans referents, per a l'acció individual impulsada per uns valors sòlids. Els milers d'antics alumnes de MBA que han passat per Barcelona (més de 700 cada any) per obtenir una formació de qualitat a escala global són una extraordinària xarxa de talent que amb la seva trajectòria professional i el seu relat personal donen valor a la marca Barcelona com a centre internacional per a la formació. Del grau de satisfacció i acompliment durant la seva estada a Catalunya en dependrà el seu compromís futur: un compromís feble, que recordi la seva estada com una experiència turística high-cost, o un compromís fort, que amb decisions concretes retorni a la ciutat o al país allò que un dia els va aportar.

Globalització és "acollir el món"





Article d'Ivan Bofarull publicat al diari Avui, pàg 14, el 24/12/09


El sociòleg Salvador Cardús, en referència a la globalització del talent, deia recentment: "De vegades passem de l'interès per promoure el talent i la globalització del coneixement, a una veritable obsessió acrítica per desterritorialitzar el saber i les persones ". La Wikipedia també associa la globalització a la desterritorialització, ja que ens parla de la "unificació" de cultures i societats. Efectivament, el procés de globalització que hem viscut en les dues últimes dècades ha estat també un procés de banalització cultural i un elogi de la superficialitat. Un procés que ha estat positiu en conjunt, però que ha contribuït a exaltar valors líquids, com ara la manca de compromís amb un territori. Les escoles de negocis, com tots els agents rellevants de la societat, han col·laborat de vegades a enfortir la perspectiva més superficial de la globalització del talent, personificada en el que Tom Wolfe anomenaria els màsters de l'Univers. Per això cal reivindicar la gran oportunitat que encara ens dóna la globalització: la capacitat d'aprofundir en realitats diferents i adaptar-nos-hi incorporant nous valors. Els jesuïtes del segle XVI en deien "acollir el món", més que no pas abandonar-lo. Acollir el món volia dir experimentar en el món, mentre que abandonar-lo volia dir dedicar-se només a recollir-se en l'oració. Tinc la impressió que últimament ens hem dedicat a abandonar el món: sobrevolem les problemàtiques, no fos cas que ens enfanguéssim; canviem sovint de costums, no fos cas que ens comprometéssim; viatgem pel món deixant coneguts i saludats però pocs amics, no fos cas que, com diu Saint-Exupéry a El petit príncep, "ens domestiquessin ". Les escoles de negocis han de promoure el talent global i al mateix temps compromès amb el territori.